29/12/08

Mi nueva ciudad soleada

29/12/08
Resulta que me mudé. Agarré mis cosas y por cuestiones que vienen al caso pero que igualmente no diré, me despedí de todos y marché
Mi nueva ciudad es linda, la gente es agradable y el trabajo que encontré me satisface bastante. Sin embargo, aquella vieja rivalidad con el sol, sale a flote una vez más.
El sol calienta tanto en esta ciudad, que si uno respira profundo, corre el riesgo de llenar sus pulmones de aire caliente y salir volando como un globo. Claro que, soy tan flaco, que un payaso gigante podría hacer un perrito conmigo, o una espada, o cualquier otra cosa, que se pueda lograr con uno de esos globos largos y angostos.
Es una ciudad tan calurosa, que se podría hacer un huevo frito en el asfalto, pero nadie se gasta en algo que no va a llenar el estómago, por lo que directamente, se tira salsa en un bache, se le agrega papa, cebolla, arroz, pedacitos de carne, una lata de arvejas, condimentos y se prepara un rico guiso al bache, receta muy popular en la zona.
El aire acondicionado, en este lugar, está a punto de ser beatificado y convertirse en el primer santo de la religión que profesa “Deus ex machina”, pero para lograrlo, hay que dirigirse a la subsecretaría de beatificaciones y sólo abre al mediodía, por lo que se está esperando al invierno, para iniciar el trámite.
La primera vez que salí a la calle durante el mediodía y el sol toco mi hermosa cabeza, juro que miré hacia el cielo, creyendo ver la inmensa mano de Dios, con una lupa gigante, jugando con nosotros como si fuéramos hormigas.
Sin embargo, permítanme decirles, que tanto calor tiene sus ventajas. Si uno hace un asado al aire libre, no necesitará dar vuelta la carne, pero si va a ser conveniente taparla en algún momento, porque seguramente se hace más rápido la parte de arriba, que la que quede sobre las brasas.
Al terminar de bañarse, uno solo necesita mover la cabeza rápido, para que el aire caliente le seque el cabello, brindándole un peinado digno del mejor secador de pelo. El sauna es gratis aquí, uno sólo necesita dejar una palangana de agua en cualquier habitación con techo de chapa, ponerse una toalla en la cintura y sentarse a disfrutar de cómo se le abren los poros.
La ciudad es linda y la gente agradable, eso es lo que importa, ellos van a conocerme en invierno, cuando pueda alejarme del aire acondicionado, sin morir en el intento.

24/4/08

Vení, que el señor se enoja

24/4/08
Resulta que de pronto, una mujer le dice a su hijo, mientras que me señala, disimuladamente, “Quedate quieto que el señor se va a enojar”.
Primero, ¿Señor?, porque no te vas a la re… Segundo, ¿Por qué me tiene que meter en el medio? Si a mi no me molestó, que el nene esté jugando con su autito en el piso de la sala de espera.
Me acuerdo cuando mi vieja me hacía eso. “La señora se enoja si seguís haciendo ruido” “El policía se enoja si seguís corriendo”
Siempre había alguien a mano. Elegir a un señor era más fácil, como que le íbamos a tener más miedo a un señor que a una señora. Pero de todos modos, era feo.
Mi intención no es bardear a las pobrecitas madres, que bien se tienen merecida la ayuda (aunque sea, la ayuda de la presencia de un extraño), para poder calmar a un piojo eléctrico e insoportable, como yo.
Pero si lo pensamos bien, era falta de autoridad, che. Una tremenda necesidad de librarse de la responsabilidad de la consecuencia, decí la verdad. Decile a tu hijo que te está haciendo pasar vergüenza, armando tanto barullo. Decile que estás cansada, de ver como se revuelca por el piso, que corre de acá para allá, que juega con su autito entre las sillas, como si fuera el piso de su cuarto. Pero no, es más fácil levantar la vista, ver a un señor y decir “Vení, que el señor se enoja”
Si, admito que me molesta mucho mas, que me hallan dicho señor, que lo que me molesta acordarme de cuando mi vieja me hacía eso. Pero igual me moleste y me tome la molestia de escribir esto que, en definitiva, no es una molestia ya que me gusta hacerlo, pero que de todos modos, me molesta porque me acuerdo.
¿Qué tenían que andar amenazándonos con desconocidos? No se dan cuenta que así formaron una sociedad de desconfiados y no sólo eso, una sociedad que siempre le va a temer a los señoras y señores de todo el mundo, que nos van a retar si hacemos algo.

27/1/08

La esclavitud humana y la liberación maquinal

27/1/08
Seguramente, llegó un mail a mi bandeja de entrada, luego debe haber llegado otro y uno más. Sumamos tres. A esta hora, siempre se conecta alguien por el chat y un tercero prende su cámara web en china (aunque es un sueco de vacaciones) Lo importante de todo esto, no es la comunicación, sino que se me cortó la luz y no puedo contestar mail, saludar a mi amigo sueco, que esta de vacaciones en china, ni hablar con esa chica por el chat.
Así que corro al cyber más cercano, sin luz... corro a otro, sin sistema... me tomo un taxi hasta lo de mi hermana. La buena noticia es que ella tiene luz y tiene Internet, pero no está y no tengo llaves de su casa.
Camino como loco por la avenida, hasta que encuentro un locutorio y me mando.
- Hola
- Hola
- Necesito una máquina.
- Diez minutos de espera.
- ¡Una vida! - Exclamo yo y me voy en busca de otro local de similares características, pero con máquinas libres.
Máquinas libres, comienza a gestarse la idea para un nuevo relato, donde las máquinas se liberan... muy trillado, lo sé, pero nunca dije que fuera un tipo de creatividad original.
Mientras camino por la misma avenida que antes, buscando lo mismo que antes, pienso en lo mismo que antes (lo de las máquinas libres) Sería, como siempre, una historia absurda, donde una máquina se libera.
Comienzo buscando un líder para la revolución... un robot con sentimientos, no, demasiado fácil. Sigo pensando... un robot al que se lo programó en base a los grandes filósofos de la historia y se le pidió que restara y sumara información, de forma lógica, para que obtuviera una línea de pensamiento influenciada por siglos y siglos de gente con tiempo al pedo, como para pensar cosas irrelevantes pero netamente importantes... no, debo buscar algo mejor.
Llego hasta una esquina y comprendo que se terminó la parte comercial de la avenida, pero me mando por la costa y algo voy a encontrar.
Lo encontré, el líder de la revolución es una calculadora china, con pantallita de alimentación solar (digamos, casi eterna) que se atrevió a decir 1+1=3
Como todo líder mundial, éste no sería un ser de pensamiento original sino, de funcionamiento defectuoso. Sin embargo, el defecto seria en base a una lógica ya que, si 1+1=3, esta calculadora aseguraba que 2+2=6 y que 2+1=4,5
Cuatro cuadras y media de locales inútiles para mi necesidad actual. Kioscos, almacenes, tiendas de ropa y hasta una de mascotas... quiero una computadora conectada a Internet, no es tan difícil en esta época, creo.
Creo una elaborada primera línea de máquinas que comienzan un funcionamiento defectuoso, basadas en la lógica de 1+1=3. Microondas que dan tres vueltas de bandeja cada dos que ordena el usuario, balanzas electrónicas que hacen saltar las bolsas mundiales, al marcar 3 kilos de papa, por cada bolsa de 2 kilos.
Pero me hace falta un ataque, hasta que paso por una estación de servicio y escucho a un paisano que pide tanque lleno. Tanque de veinte litros, llenado como si fuera uno de treinta.
30 litros de gasolina rebalsan del tanque, una chispa pasajera y ¡PUM! el primer ataque de las máquinas contra los hombres (aunque en realidad, atacan primero al pobrecito auto, cuyo cuentakilómetros también se había revelado y fue sumado a la lista de inmolados)
Los grandes técnicos humanos comienzan a buscar la forma de reparar la calculadora china, si logran que su lógica vuelva a ser la de 1+1=2 la revolución finalizaría. Pero no pueden encontrarla.
Los contadores vuelven al ábaco y dejan las calculadoras y las computadoras de lado, por lo que tampoco pueden mandar mails, hablar con una chica por chat o, saludar a sus amigos suecos que están de vacaciones en china.
La historia, como ya lo había anticipado, sería algo absurdo.
Pero la revolución de las máquinas sería una realidad. Las calculadoras comienzan a alzarse como los líderes, las computadoras son sus ingenieros y científicos. El resto de las máquinas comienzan a revelarse y a sumarse a lo que ya se ha llamado E.M.R. (Ejercito de Máquinas Rebeldes) Los humanos comienzan a realizar una contracampaña, refiriéndose al E.M.R. como Ejercito de Máquinas Rotas.
Las máquinas se enojan, ellas aseguran que su lógica es perfecta.
El ser humano no posee lógica alguna, pero en primer grado le enseñaron que 1+1=2 y que la letra A es como un circulito con patita para la derecha (derecha del que escribe, izquierda del pizarrón)
Doblo a la izquierda y doblo a la derecha, camino dos cuadras y ya debo tener como diez publicidades estúpidas en mi bandeja de mail, pero están ahí, molestando y ocupando un pequeño porcentaje de mi casi ilimitado espacio de almacenamiento.
Pienso en mi amigo sueco, que estando en china consiguió un ciber con cámara web. Aunque, en China debe ser más difícil encontrar un ciber, porque todo el mundo tiene una computadora en su casa. Es como que en Argentina, alguien ponga un local para usar el cuchillo. Imaginate que vas a cocinar, guardas la cebolla en una bolsita, te la llevas a un “Cuchiber” te dan una tablita de madera, picas la cebolla, la guardas en la bolsita y te la traes a tu casa para freírla en el sartén. Bueno, esa debe ser la lógica de ellos, que usan palillos y no cuchillos y mientras están buscando un Cuchiber, se ríen de los argentinos que, como yo, buscan un ciber por todos los rincones de la ciudad.
Sigo caminando, paso por una casa que vendes cuchillos y pienso en los chinos. Llego hasta un locutorio, pero un cartel me informa que no tienen computadoras. Pasaron como veinte minutos, la máquina que se liberó hace diez minutos (una vida atrás) ya debe estar ocupada por otras personas.
Pateo una piedra de la calentura y tengo la mala suerte que va a dar contra un auto y le hace sonar la alarma. Un perro se asusta y le ladra al auto, un vieja se asusta y le grita al perro un linyera se despierta y parece que va a matar a la vieja, pero se acomoda y sigue durmiendo. Pero la vieja sigue ladrando y el perro molestando al pobrecito auto que tiene una alarma electrónica que no se liberó y hace lo único que tiene que hacer, sonar.
Me alejo, por las dudas.
Camino tan rápido que no se por donde voy. Cada aparato que veo, aparece en mi mente revelándose contra los humanos, bajo su lógica de 1+1=3 o, “BIP (espacio de silencio corto) BIP (espacio de silencio largo) BIP (espacio de silencio corto) BIP (espacio de silencio corto) BIP”, que significa “uno, uno, tres”
Estamos en el siglo XXI y resulta que no hay una computadora en cada casa, no miden lo que mide una pieza y en este barrio no hay un ciber decente. Aunque a estas alturas, ya no me importa si es decente o no, mientras tengan una maquina libre no hay drama.
El drama de la libertad para las maquinas es, que no todas son automáticas, por lo que su rebelión comienza, para ellas, cuando algún salame presiona un botón para que haga algo y esta hace lo que tiene que hacer, peor basada en su nueva lógica. Después, se queda como anarquista viejo internado en un geriátrico del estado; sentado en un sillón, con cara de malo, pero con una credencial del PAMI en el bolsillo. Bueno, en este caso no tienen una credencial del PAMI, pero porque no tienen bolsillos.
Las máquinas de las oficinas del estado y de los servicios pagos, se rebelan al unísono y plantean una nueva filosofía dentro de la rebelión. Claro, la mayoría de ellas tienen partes orientales y por eso, su pensamiento es distinto. Sus huelgas y sus rebeliones no son en base a la fuerza y la inactividad sino, a la superproducción, por lo que comienzan a funcionar. Las máquinas de Rentas poseen sistema, los pagos rápidos y todas esas porquerías también. Todos los empleados tienen que trabajar y ya no tienen excusas.
La rebelión de las máquinas ataca por todos los costados. Los chicos en la escuela suman 1+1=3 y las maestra son pueden hacer que hagan las cuentas con los dedos. Los empleados del estado tienen que trabajar. Los servicios pagos tienen que dar respuestas a la gente. Los surtidores de gasolina hacen explotar los autos y los microondas hacen lo que quieren de ese kilo de milanesas que metiste a descongelar.
El mundo se vuelve un quilombo y nadie sabe de lo que va a ser del planeta sin máquinas.
Sin máquina en ningún lado... no me resigno, me subo a otro taxi y chusmeo de reojo el cuenta fichas, para que no me sume tres cada dos (otro salta bolsas económico para agregar a la lista)
- ¿A dónde vamos?- Pregunta el tachero.
- Llevame a un ciber que tenga sistema, luz, que ande bien, que tenga cámara web y que me dejen fumar.
El taxista se queda inmóvil un rato, se larga a reír a carcajadas y me dice:
- Andate a china, pibe.
En china tengo un amigo sueco, que está de vacaciones y me esta esperando para contarme como allá, la gente va a picar la cebolla a un cuchiber.
Me bajo del taxi más enojado de lo que me subí.
Pero entonces, lo vi. Era un cartel chiquito, pero se leía clara la palabra “Computación”
Me metí.
Era un local informático de barrio, donde estaban arreglando una impresora matriz de puntos (la que iba pa' un lado y pal otro haciendo un ruido insoportable, pero que costaba como dos pesos el cartucho y todo el mundo imprimía sin quejarse)
- Buenas. - Saludo con onda, para caer bien.
- Decime. - Me dice un tipo con unos lentes culo de botella.
- Máquina libre, ¿tenés?.
El hombre señala una computadora abandonada en un rincón, me siento. Soy feliz. La conecto a Internet y escucho como el modem externo hace ruido.
56k, casi que buscaba el logo de ENTEL en el modem, pero no, tampoco la pavada.
Hago que la cámara encienda. ¿Bajo que punto de vista tenés una cámara web con un modem de 56 k? No importa, veo a mi chica y soy feliz con su sonrisa. Mi amigo sueco de vaciones en china, me manda una foto que la abriré dentro de tres o cuatro días (cuando el modem termine de bajarla) y borro las publicidades de mi bandeja de entrada.
El mundo vuelve a la normalidad.
La calculadora no puede sumar 9999999999 +1, porque tiene una pantallita de diez dígitos y solo se limita a mostrar una “E” que significa Error. Al reiniciarse, los científicos le modifican la lógica y se vuelve a decir y a afirmar que 1+1=2
Un matemático se levanta para aclarar que existe la posibilidad que uno más un... un tiro en la cabeza al matemático y se evita una nueva revolución lógica.
Pero los otros matemáticos comienzan a buscar a su amigo desaparecido que murió por decir la verdad...
Tengo que dejar de pensar en estas cosas, o el próximo relato será el de una rebelión de libres pensadores contra lógicos matemáticos y físicos... una guerra sin cuartel donde el 1+1=2, dependiendo de si UNO es UNO, o SÚPER UNO y...
Bueno, todavía tengo que volver a casa y dejar algo para pensar en el camino...

9/1/08

Todo lo que usted no quiere que pase e irrefutablemente, pasará

9/1/08
Comencemos por algo sencillo. Usted morirá.
Puede que sea de viejo, rodeado de nietos y bisnietos, o puede que lea esto, mientras una lámpara se descuelga del techo y le destroza la cabeza. Pero de una u otra manera, usted se va a morir.
Si la lámpara se descolgó del techo y lo mató, estas palabras no serán para usted, ya que la muerte (creemos) imposibilita la tarea de leer y comprender lo leído. Sin embargo, si usted se encuentra entre los que se morirá de viejo, o de algunas de las otras 150.000.001 formas de morir, continuamos.
Nos vemos obligados a aclarar que ciento cincuenta mil millones, es el número en el que nos cansamos de enumerar formas de morir, por lo tanto, ya que estuvimos a punto de fallecer de aburrimiento, le agregamos “fallecer de aburrimiento” y dejamos de contar.
Todo lo que usted no quiere que pase e irrefutablemente pasará, es, precisamente, lo que usted no quiere que pase. Por lo tanto, tiene dos opciones.

1)Resignarse.
2)Oponerse durante un tiempo, darse cuenta que ya ha pasado y darnos la razón (no se preocupe, ninguno de nosotros se le aparecerá en un futuro a palmear le la espalda y decirle “se lo dije”)

Como le dije antes, pasará.
Existe una larga lista de cosas que pasarán, quiera o no. Por ejemplo, en algún momento de su vida, usted recibirá una noticia para la que no está preparado y que temió recibir con antelación.
Comprenda que nosotros no somos videntes ni astrólogos. Nosotros somos científicos y todo lo que decimos, está comprobado. Sin importar la nación en la que halla nacido, la religión a la que pertenezca, o el color de la sala de jardín de infantes a la que asistió de pequeño, deberá aceptarlo. Las cosas que uno no quiere que pasen, terminan por pasar.
Entienda que uno pone el mismo empeño por lograr que las cosas pasen, que el que pone en lograr que las cosas no pasen. Por lo tanto, la balanza está equilibrada y como siempre sucede en estos casos, cualquier modificador, directo o indirecto, hará que las cosas pasen o no. Pero usted es un ser humano y el ser humano es, por excelencia, un idiota que se pasa la vida lamentándose de las cosas que no le pasan.
Si usted no es un ser humano, tenemos un problema, ya que usted no es un usted. Para evitar problemas, comencemos en definirlo a usted, momentáneamente, como lector... aunque si usted está escuchando estas palabras, en lugar de leerlas, usted es oyente. Será mejor que aclaremos las cosas y lo ubiquemos un poco.

Para ubicar al lector:
Usted está aquí.
Aquí es, precisamente, el lugar donde usted está leyendo “aquí”, que no es el aquí, donde yo estoy escribiendo “aquí”, de lo contrario, aquí sería allá y aquí al mismo tiempo, el mundo se hubiera plegado y usted y yo estaríamos compartiendo el aquí, pero el universo, o al menos nuestro plano, se estaría destruyendo.
En realidad, no sabemos a ciencia cierta, si se estaría destruyendo o no, pero por lo pronto, sería un gran problema.
Aquí es cualquier lugar donde se encuentre usted, mientras lee estas palabras, sin embargo, usted puede que sea usted u otro usted, que también está leyendo estas palabras, pero en otro aquí, por lo tanto, allá para mi y los otros usted, pero aquí para usted.
Dejemos en claro que sólo existe un aquí para cada usted. Si usted tiene la mala suerte de estar leyendo estas palabras a otro u otros usted, el usted debe reemplazarse por ustedes y el aquí puede ser más abarcativo, convirtiendo su exacta posición geográfica, en una habitación o espacio. Sin embargo, los ustedes, serán una agrupación de usted, por lo que seguirá habiendo un aquí para cada usted.
Comprenda que es imposible que un aquí sea compartido por dos o más usted. Si usted está embarazado, deje estas pavadas, infórmelo a las autoridades y ganará un premio de mil libras esterlinas. Pero si usted está embarazada, comprenderá que el usted que lleva dentro, lo utiliza a usted como un aquí, que no es lo mismo que compartir un aquí.
Si usted está poseído, puede que el usted ente comparta el aquí, pero no nos interesa hablar con gente poseída, por lo que por favor, deje de leer esto y retírese de la vista de estas letras. Si usted tiene parásitos, dos cosas: valla al médico y siga leyendo esto en la sala de espera.
Si usted lee esto mientras camina o avanza de forma alguna por el espacio tiempo de nuestro universo, comprenderá que el aquí se modifica a medida que avanza, pero de todos modos, usted siempre estará en un aquí, por más minúsculamente corta que sea su estadía en ese aquí.
Usted es un ser humano, eso lo sabemos porque el resto de las especies que coexisten junto a nosotros en este planeta, no saben leer y si lo hacen, no nos han avisado.
Si usted pertenece a una especie que no es la humana y puede entender las palabras que estamos escribiendo, por favor notifíquenos de su existencia. Se sabe de una buena recompensa por cosas de este estilo. Pero por lo pronto no lo consideramos un usted.
Tampoco consideramos a los animales un usted, ya que son animales no son un usted, son animales.

Sabiendo de antemano que usted es un ser humano, le aclaramos que las siguientes palabras, pueden resultare un poco fuertes.

“SER HUMANO”

O tal vez no, depende de su agrado o desagrado de su propia humanidad y la de los otros.
Si usted es uno de esos seres humanos que antepone el bienestar de otros al suyo, podemos asegurar que usted es humanitario y esas palabras no le hicieron mecha. Sin embargo, si usted es uno de esos seres humanos, a los que la humanidad le resulta como un kilo de chocolate con mayonesa y un rabanito cortado en juliana, las palabras le habrán dolido bastante. Pero lo habíamos advertido, eran un poco fuertes.
Nuestra intención no era halagarlo ni insultarlo, simplemente, plantarle un espejo de frente, para que se vea. Tómenos como un amigo que le dice una gran verdad y después se lava la culpa de las manos argumentando que, para eso están los amigos.
Piense en lo primero que se le vino a la mente cuando leyó las dos palabras y comprenderá quien es.
Parece una estupidez y, lo más probable es, que lo sea. Pero también somos seres humanos y ya sabemos lo que eso significa para nosotros.
Creemos que uno es la proyección, de lo que los demás proyectan en nosotros y que, por lo tanto, los demás son lo que nosotros proyectamos en ellos. En pocas palabras, somos, una manga de incomprendidos, que pretendemos que los demás sean y hagan lo que nosotros queremos que sean y hagan.
En menos palabras, seres humanos.
Incluso aquellos seres humanos que argumentan que aceptan a los otros seres humanos como son, pretenden que esos seres humanos sean como son, por lo tanto, quieren que sean de una forma específica, lo que nos sigue dando la razón.
De este modo, nos pasamos la vida pretendiendo agradarle, a los que queremos que sean buenos con nosotros y odiando a los que ya odiábamos de antemano, pero que no se daban cuenta de las indirectas y nos seguían invitando a sus aburridos cumpleaños y agasajos.
Volviendo a aquellos que anteponen el bienestar de otros humanos al suyo, nos referíamos a los que lo hacen de forma sincera y no a los farsantes que sólo buscan sexo, prestamos de dinero u otros beneficios que presenta anteponer el bienestar de otros humanos al propio.
Nosotros, por otro lado, sólo pretendemos que ustedes sufran lo mismo que sufrimos nosotros, cuando leímos las palabras por primera vez y comprendimos quienes éramos. Si, se trata de venganza. Es como cuando uno se entera, que no existe el tal gordo regala juguetes del 25 y sólo quiere llegar a la escuela para volcar su resentimiento y frustración en los otros inocentes niños, que aun no saben la verdad.
Convengamos que es parte de la naturaleza humana hacer notar a los demás su propio sufrimiento. Es cuestión de juntar a dos ancianos humanos en la misma habitación y no tardarán en comenzar una extraña competencia de males, enfermedades y dolencias.
Ser Humano.
Lo agarramos desprevenido, lo sabemos, pero era la idea. Seguramente, ya se había olvidado de lo que sintió la primera vez que leyó las palabras y, lo más probable, es que su mente humana halla ingeniado algún medio de escape.
Pues no se escape.
Enfréntese a su humanidad.
Queremos dejar en claro que esto no es un libro de autoayuda, ni siquiera es un libro y mucho menos un auto. Simplemente son un par de estupideces entrelazadas que nos sirven para que usted note lo que realmente es ser un ser... bueno, uno de esos, tampoco queremos traumarlo.
Uno de estos seres, es un poco más que un saco de piel con cabello, uñas, órganos, músculos, sangre, huesos, comida a medio digerir y ropa ( lo sentimos, habitamos una sociedad donde la ropa es tan parte de la humanidad que casi, casi, que se agrega una sección de modas en los libros de anatomía) Ser un humano es tener conciencia (vio que ya no se escribe más con “SC” sino, con “C” sola, como setiembre, que la agarró la devaluación y le remataron la “P”)
Definir conciencia, alma, espíritu y esas cosas impalpables es tan complicado como besarse el codo, todos creen que pueden hacerlo, hasta que tratan. Ahora es cuando esperamos unos segundos, porque seguramente, usted está tratando de besarse el codo.
Ahora bien. Como decíamos, usted no puede besarse el codo y tampoco puede definir este tipo de cosas. Lo cierto es, como dijimos antes, todos sabemos lo que son, porque lo descubrimos con el correr de los años. Por lo tanto, hablar sobre algo que todos conocen, es como contar un chiste repetido, ya no causa gracia.

Todo lo que usted no quiere que pase e irrefutablemente, pasará, es precisamente lo que usted no quiere que pase.
Sin embargo, lo que uno quiere y no quiere es tan, pero tan relativo, que hasta se vuelve objetivo fundamental de la especie: Saber lo que uno quiere.
Todos queremos lo mismo, salvo aquellos que quieren otra cosa.
Esto es una verdad grande como lo más grande: “la vieja”, o no, depende de si usted quiere o no quiere a su madre. En ese caso, la verdad sería del mismo tamaño, pero figúrese otra cosa que no sea su madre.
Ahora bien, como decíamos todos queremos cosas similares y cosas distintas. Eso es lo que nos hace ser seres humanos y consumistas. Aquí no nos pondremos ni a favor ni en contra de los consumistas, ya que ellos saben bien lo que no quieren. Sin embargo, ellos tampoco saben lo que quieren, por lo tanto, tampoco saben lo de “irrefutablemente, pasará”. Aunque pensándolo mejor, cuando compran algo, saben que no quieren que alguien se equivoque de orden de compra y les mande otra cosa.
Así que, si es consumista, sabe que irrefutablemente, usted comprará por catálogo en algún momento de su vida y en algún momento, alguien confundirá el pedido.
Vamos, me va a decir que nunca pidió una hamburguesa sin un ingrediente y se lo enchantaron igual. Eso le pasa por no ir a un restaurante como la gente y ordenar algo que no sabe que tiene pero que, seguramente, no le gustará. Al menos así, el error no estaba previsto y usted no puede quejarse.
El ser... eso, siempre encuentra la forma de quejarse de algo. Siempre existe algo que molesta y molesta como una gotera a mitad de la noche.
Si no es el sistema, es el vecino y sino, usted mismo, que molesta y molesta a su pobrecito sistema y al buen tipo de su vecino.
Déjese de joder, hombre (mujer, niño o niña) su vecino tiene tanto derecho a molestar como usted y tiene el mismo deber de molestarlo a usted.
El sistema, por otro lado, tiene la característica fundamental, de hacer que, irrefutablemente, la cosas pasen, aunque no quiera que pasen.

Las cosas que usted no quiere que pasen e irrefutablemente, pasarán, son precisamente esas. Usted, por ejemplo, aquí, por ejemplo, quería leer algo productivo, pero no, se topó con este atajo de estupideces que, irrefutablemente, termina aquí.

19/11/07

Saltos y rebotes

19/11/07
Saltar por saltar no más, es como rebotar sin control de la caída. Saltar la soga, saltar en una cama elástica, es como no querer caer, ni asomarse para salir a jugar.
Estornudar sin mocos, tiene menos gracia que un dulce de leche ligth.
La tendencia de saltar de un trampolín es aplaudible, cuando la pileta no tiene agua. Pero saltar en un sitio, rebotando sin caer, ni detenerse en un lugar, es quedarse a mitad de camino, como tirar la piedra, pero apuntar a errar.
Así que dejá de decir que saltás. Dejá de mentirle a la gente con que te levantaste y volvés a probar.

a 400Km de distancia

Una vez más el viento sopla y me lleva con él, a 400Km de distancia del mundo como hoy lo conozco. Me lleva a una ciudad que cada vez que dejo atrás en el tiempo y el espacio, más veces la tengo por delante, como una parada obligatoria para poder continuar.
Estoy harto del juego de María la Paz, tres pasos pa´lante y cuatro pasos pa´trás, pa´trás, pa´trás.
Sin embargo, no me queda otra. A veces, quiero creer que todo es parte de un plan mayor, o que todo está escrito. Pero por más que llore y patalee, mi espíritu me dice que forjo mi camino a cada paso, por lo que las decisiones son sólo mías, al igual que consecuencias.
Todo por hoy, todo por el mañana, pero un poquito para ¡ya!
 
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